Los analistas describen cada vez más las operaciones de estafa a gran escala en el Sudeste Asiático como fraude cibernético. Esa perspectiva minimiza tanto la magnitud física como la complejidad organizativa de estos esquemas. Además, oculta que estas redes dependen de la trata de personas como su principal insumo operativo. Lejos de ser estrictamente digitales, los complejos de estafa operan como centros de fraude industrializados. Estas instalaciones combinan una infraestructura física exclusiva, esquemas de trabajo forzado y acceso a servicios financieros ilícitos que sostienen la actividad criminal a largo plazo.
Estas operaciones dependen de una red interconectada de plataformas financieras semiformales que facilitan la recepción, la conversión y el movimiento de las ganancias ilícitas. La Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) de Estados Unidos, describe estas estructuras como redes de “nudos” interrelacionados. Estos nudos operan dentro de conglomerados en línea que ofrecen servicios como facilitación de pagos, conversión de valores y garantías de transacciones. Al reducir el riesgo de contraparte sin aplicar siquiera los controles básicos de prevención de lavado de dinero (es decir, verificar el origen de los fondos), estos servicios permiten a los operadores de estafas lavar ganancias a gran escala. Luego, reintroducen ese dinero al sistema para su uso, lo que permite la continuidad del fraude desde centros operativos fijos.
Dentro de este esquema, la trata de personas no es un elemento casual, sino estructural. Los complejos de estafa necesitan mano de obra estable y un flujo continuo de personas para sostener tácticas de ingeniería social transnacionales de larga duración, como las estafas románticas, el fraude de inversión y “pig butchering”. Las organizaciones criminales obtienen esa mano de obra mediante el engaño y la coacción sistemática. Los reclutadores atraen a las personas con ofertas de trabajo falsas, las transportan a través de las fronteras y las obligan a cometer fraudes bajo amenazas de violencia o castigos.
Las recientes acciones legales de Estados Unidos reflejan un consenso creciente. Las autoridades no pueden desmantelar estos esquemas si se enfocan únicamente en los estafadores individuales o en las conductas dirigidas a las víctimas. Al aplicar la Sección 311 de la ley USA PATRIOT Act de Estados Unidos al Grupo Huione, FinCEN amplió su enfoque de cumplimiento más allá de las instituciones financieras tradicionales. De esta manera, fijó como objetivo la infraestructura financiera facilitadora que convierte las ganancias ilícitas en moneda fiduciaria para las operaciones. En este artículo, se examina cómo los complejos de estafa integran la mano de obra objeto de trata dentro de los sistemas de fraude transnacional. Asimismo, analiza la arquitectura financiera y jurisdiccional que los sostiene, y evalúa las implicaciones de este nuevo enfoque de cumplimiento para la detección y desarticulación de redes ilícitas a gran escala.
La Ley Patriota de EE. UU.: aprovechar la Sección 311 para desmantelar los nudos de la red
En mayo del 2025, el gobierno de Estados Unidos dio un paso sin precedentes en materia de cumplimiento al designar al Grupo Huione como una institución financiera extranjera de preocupación principal por lavado de dinero en virtud de la Sección 311 de la Ley Patriota de Estados Unidos.1 La Sección 311 permite al Departamento del Tesoro para implementar “medidas especiales” (por ejemplo, bloquear por completo el acceso del objetivo al sistema financiero estadounidense). Históricamente, el gobierno aplicaba esta autoridad a bancos, jurisdicciones designadas o instituciones financieras claramente definidas. En este caso, las autoridades la extendieron a una red de entidades de pago, cambio y servicios financieros que operan, en gran medida, fuera del sector bancario tradicional.2
El objetivo principal de la medida consistió en atacar las funciones financieras que sostienen las operaciones de estafa a gran escala. Estas funciones proporcionan a dichas redes un medio conveniente y sistémico para lavar las ganancias digitales del fraude y convertirlas en moneda fiduciaria, lo que financia sus actividades y genera utilidades ilícitas. En lugar de enfocarse únicamente en la jurisdicción territorial, como ocurría en casos anteriores, esta novedosa designación se centró en servicios específicos, como el procesamiento de pagos, la conversión de valores y los mecanismos de facilitación. Los hallazgos de FinCEN describen una infraestructura integrada verticalmente que tiene la capacidad de recibir, convertir y redistribuir ganancias ilegales a gran escala. En esencia, las autoridades aplicaron una facultad legal vigente a un ecosistema financiero funcional, el cual busca replicar las ventajas de los servicios financieros legítimos, pero evita la supervisión regulatoria.
Esta designación resulta trascendental porque FinCEN trata a la red misma como el objetivo principal de la acción, a diferencia de las acciones legales tradicionales que suelen enfocarse en un individuo, una empresa o un centro geográfico específico. Este modelo basado en redes dirige la atención hacia una dependencia fundamental, pero frecuentemente ignorada: la mano de obra.3 Al igual que cualquier empresa de gran magnitud, los complejos de estafa requieren un flujo de trabajadores continuo y sostenible para mantener su nivel de operación. Sin embargo, en estos entornos, la mano de obra proviene de la coacción y la ilegalidad. Los operadores obligan a las personas a cometer fraudes, mientras que, al mismo tiempo, las explotan como víctimas de trata.
La trata de personas como modelo laboral: el perpetrador como víctima
Un informe de la Organización de las Naciones Unidas y del Departamento de Estado de los Estados Unidos documenta cómo las organizaciones criminales utilizan el trabajo forzado para sostener las operaciones de estafa.4 Los supervisores vigilan a los trabajadores, les imponen cuotas de producción y los castigan si no alcanzan el rendimiento exigido. La estructura resultante se parece más a un modelo laboral industrial que a las concepciones estereotipadas de una actividad criminal esporádica.5
Estas estafas a largo plazo requieren niveles de personal estables, habilidades lingüísticas y un compromiso constante con las víctimas. Las redes criminales cumplen con estos requisitos operativos mediante la coacción en lugar de la participación voluntaria, e incluso utilizan mano de obra proveniente de países de todo el mundo.6 Los centros de estafa deben financiar instalaciones, seguridad, logística y gastos relacionados con la corrupción. Estas obligaciones impulsan una demanda sostenida de servicios financieros capaces de mover, convertir y lavar fondos ilícitos a gran escala.
Generación de ingresos y límites de las criptomonedas
La mayoría de las operaciones de estafa a gran escala inducen a las víctimas a transferir fondos en criptomonedas al inicio del fraude. Los activos digitales ofrecen rapidez, operan sin fronteras y resultan difíciles de revertir, lo que los convierte en el método ideal para los estafadores.7 Sin embargo, la moneda digital por sí sola no sostiene las operaciones físicas en la magnitud que requieren los grandes complejos de estafa. Los operadores no pagan a los guardias de seguridad con stablecoins, ni arriendan los bienes raíces mediante transacciones en blockchaiblockchainn. Al final, las redes criminales deben convertir las ganancias del fraude en moneda fiduciaria para que sean operativamente útiles. Debido a la escala de estos complejos, la capacidad de convertir criptomonedas a moneda fiduciaria de manera masiva constituye un aspecto clave para el financiamiento del esquema.
La conversión de criptomonedas a moneda fiduciaria como requisito operativo
La conversión de criptomonedas a moneda fiduciaria constituye una función operativa central de estos mercados similares a la red oscura. Los hallazgos de FinCEN describen servicios afiliados a Huione que facilitaban esta conversión sin contar con controles efectivos de prevención de lavado de dinero (PLD). Estos servicios permiten a los operadores de estafas pasar directamente de las ganancias del fraude al financiamiento operativo con una velocidad y confiabilidad muy similares a las de los negocios de servicios monetarios regulados; todo esto ocurre en línea y mediante el uso de monedas digitales.8 Desde la perspectiva de la prevención de lavado de dinero, este proceso se alinea de manera precisa con las etapas tradicionales del blanqueo. En primer lugar, los operadores reciben el valor ilícito en formato digital; luego, lo estratifican a través de intermediarios, mecanismos de depósito en garantía y proveedores de servicios afiliados; finalmente, lo integran a la economía real para pagar salarios, instalaciones, logística y gastos relacionados con la corrupción.
Los hallazgos de FinCEN y las investigaciones periodísticas posteriores indican que los servicios afiliados a Huione poseían una estructura y una estrategia de comercialización dirigidas directamente a usuarios criminales.9 La organización agrupaba las funciones de conversión, depósito en garantía y garantía dentro de un mismo entorno de servicios. Esto permitía a los operadores de estafas reducir el riesgo de contraparte y aumentar la eficiencia de las transacciones dentro de un ecosistema transnacional e ilícito de estilo bancario, compuesto por nodos asociados. Esta configuración reflejaba el funcionamiento de las plataformas legítimas de pago y de comercio electrónico, pero carecía de controles de transacciones o de la debida diligencia con respecto al cliente.
Haowang Guarantee e infraestructura de mercado
Los mercados como Haowang Guarantee ilustran cómo los servicios financieros y logísticos operan dentro de una misma plataforma consolidada, la cual termina convirtiéndose en la base del ecosistema de estafas. Estas plataformas, que se promocionan públicamente como servicios de “depósito en garantía”, funcionan como centros neurálgicos donde los operadores consiguen servicios de lavado de dinero, cuentas de testaferros o “mulas”, infraestructura de alojamiento web y soporte técnico. Sus sistemas de reputación y mecanismos de resolución de disputas se parecen a los de los mercados legítimos, pero operan casi por completo fuera de los entornos financieros regulados.10
Los hallazgos de FinCEN señalan que los proveedores de estas plataformas ofrecían servicios que iban más allá de la facilitación financiera, e incluían equipos y servicios capaces de sostener el confinamiento de personas. Este vínculo demuestra cómo la infraestructura financiera, los suministros para las demandas operativas y el control físico que constituye la trata de personas se conectan en la práctica. Las mismas plataformas que reducen el riesgo de contraparte en las transacciones de lavado de dinero también eliminan los obstáculos para mantener entornos de trabajo forzado.
Riesgo situacional y eventos globales
Los eventos globales pueden amplificar temporalmente la actividad de estafa sin ser su causa directa. Por lo tanto, los profesionales financieros deben vigilar con cautela los flujos económicos asociados a estos fenómenos. Así lo demostraron los recientes Juegos Olímpicos de Invierno del 2026 y lo sugiere la proximidad de la Copa Mundial de la FIFA, eventos que provocan un aumento en el comercio de viajes, la venta de entradas y los pagos transfronterizos. Las redes de fraude adaptan sus narrativas con regularidad para explotar estas condiciones mediante ofertas falsas de boletos, hospedaje o servicios turísticos.11 Este factor situacional adicional, sumado al posible incremento en los volúmenes de transacciones de las plataformas, puede complicar la detección y el monitoreo, sobre todo cuando los servicios financieros ilícitos imitan el comportamiento de la actividad legítima.
Conclusión
Los complejos de estafa que operan en el Sudeste Asiático ilustran un modelo de fraude transnacional maduro. En este esquema, la trata de personas, la infraestructura física y los servicios financieros ilícitos funcionan como un sistema integrado. La mano de obra obtenida mediante la trata no constituye un daño colateral de estos planes, sino un requisito operativo fundamental; este factor aporta el esfuerzo humano constante que se necesita para ejecutar fraudes de ingeniería social de larga duración a gran escala. Estas operaciones se parecen a las empresas industriales, ya que presentan demandas laborales previsibles, costos fijos recurrentes y una necesidad continua de servicios financieros confiables que puedan convertir las ganancias ilícitas en capital utilizable.
La acción de FinCEN contra el Grupo Huione refleja que las autoridades ya reconocen la imposibilidad de desmantelar estos sistemas si se enfocan únicamente en los estafadores individuales o en las conductas dirigidas a las víctimas. Al aplicar la autoridad de la Sección 311 a una red de servicios interdependientes en la práctica, el Gobierno de Estados Unidos marcó un cambio de estrategia hacia la infraestructura financiera que permite la persistencia del fraude y la explotación. Este enfoque trata a los ecosistemas de servicios ilícitos como instituciones financieras en esencia, sin importar su clasificación regulatoria formal. Esto genera repercusiones en toda la industria de servicios financieros, incluidos los profesionales especializados en la prevención del lavado de dinero.
Steve Soltesz, especialista sénior en Sanciones y Prevención de Lavado de Dinero, Pittsburgh, Pensilvania, EE. UU., steve.soltesz@pnc.com,
- “Notificación del Registro Federal sobre el Grupo Huione, que describe servicios de lavado, pago y conversión de valores vinculados a fraudes en línea a gran escala”, Red de Control de Delitos Financieros, mayo del 2025, https://public-inspection.federalregister.gov/2025-07837.pdf
- “El Departamento del Tesoro sancionó a redes del Sudeste Asiático que atacan a ciudadanos estadounidenses mediante estafas en línea y trata de personas”, Departamento del Tesoro de EE. UU, https://home.treasury.gov/news/press-releases/sb0237
- “El Grupo Huione y el surgimiento de un supercentro del crimen financiero”, ACAMS Today, 16 de mayo del 2025, https://www.acams.org/en/opinion/huione-group-and-the-rise-of-a-financial-crime-superhub
- “Departamento de Estado de los Estados Unidos: informes sobre la trata de personas”, Departamento de Estado de EE. UU., https://www.state.gov/trafficking-in-persons-report/
- Poppy McPherson, “La industria del ciberfraude de miles de millones de dólares se propaga a nivel global, según la ONU” Reuters, 22 de abril del 2025, https://www.reuters.com/world/china/cancer-billion-dollar-cyberscam-industry-spreading-globally-un-2025-04-21/
- “Obligados a estafar: los esclavos cibernéticos de Camboya”, Al Jazeera, https://www.aljazeera.com/features/longform/2022/8/11/meet-cambodia-cyber-slaves
- “Informe sobre delitos en Internet 2024”, IC3, https://www.ic3.gov/Media/PDF/AnnualReport/2024_IC3Report.pdf
- “La FinCEN determina que el Grupo Huione, con sede en Camboya, es una preocupación principal por lavado de dinero”, FinCEN, 1 de mayo del 2025, https://www.fincen.gov/news/news-releases/fincen-finds-cambodia-based-huione-group-be-primary-money-laundering-concern
- “Imposición de medidas especiales respecto al Grupo Huione como institución financiera extranjera de preocupación principal por lavado de dinero”, Registro Federal, 16 de octubre del 2025, https://www.federalregister.gov/documents/2025/10/16/2025-19571/imposition-of-special-measure-regarding-huione-group-as-a-foreign-financial-institution-of-primary
- Ibid.
- “#2good2btrue: crear conciencia sobre las estafas en línea”, Europol, https://www.europol.europa.eu/media-press/newsroom/news/2good2btrue-beware-of-criminals-out-to-ruin-your-holidays; “Hacer nuestra parte para proteger nuestro hermoso juego en Catar 2022”, Europol, https://www.europol.europa.eu/media-press/newsroom/news/doing-our-part-to-protect-beautiful-game-qatar-2022
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